EXPOSICIONES

Un regionalismo moderno

Antonio Attolini Lack

Attolini Lack es uno de los más interesantes ejemplos del desarrollo y evolución del lenguaje arquitectónico en el siglo XX mexicano. Habiendo incursionado en prácticamente todos los géneros arquitectónicos y dialogado tanto con el funcionalismo moderno como con el neocolonial mexicano, supo sintetizar ambas corrientes para desarrollar un lenguaje propio hoy inconfundible.

Antonio Attolini Lack era originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1955 terminó sus estudios en la flamante Facultad de Arquitectura dela Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tal vez ver la Ciudad Universitaria a apenas un año de su inauguración tuvo una impronta permanente en su carrera de arquitecto. Su proyecto de titulación fue un innovador cementerio vertical, adelantándose a su época con la introducción de las nociones de optimización del terreno. Recién egresado Attolini colaboró en los despachos de FranciscoArtigas y de Manuel Parra. Es aquí donde el lenguaje de Attolini tiene sus orígenes, por una parte la importante influencia de Artigas, quien en ese momento estaba construyendo sus famosas cajas de vidrio sobre la lava del Pedregal de San Ángel, y de Parra, quien se preocupaba por rescatar y preservar la imagen tradicional del pueblo de San Ángel, rescatando métodos constructivos y padecería de cantera de edificios demolidos.

El lenguaje de la obra de Attolini se puede descifrar a partir de sus muebles, modernos y tradicionales a la vez, respetuosos con el artesano, con el usuario en tanto que innovadores, filosos y modernos. Cabe recordar la iglesia de la Santa Cruz del Pedregal de San Ángel, iniciada por José Villagrán y terminada por él. La austeridad de los muebles tradicionales señalada con la madera de pino se complementa con el sofisticado trabajo en metal de la construcción, las luminarias a la vez que reflejan la luminosidad en las paredes encaladas.

En los muebles que Attolini diseñó para sus casas –siguiendo la tónica moderna el arquitecto diseñaba todo desde el principio, desde la casa hasta los cubiertos, condición sine qua non de Attolini– podemos ver, en un solo objeto, el todo del pensamiento del arquitecto.

Entre sus obras más importantes se encuentra la ya mencionada iglesia de la Santa Cruz del Pedregal de San Ángel, la remodelación dela casa del Indio Fernández, iniciada por Parra, la Casa Gálvez, también en el Pedregal, el edificio de la Asociación Mexicana de Automovilistas, la Casa Club del club de golf de Cocoyoc y una serie de locales comerciales para las papelerías LUMEN.

Attolini además de casas, edificios y mobiliario diseñó joyería, accesorios, textiles, gráfica, cómics, sellos y stoneware. Attolini es sin duda uno de los pilares de la modernidad mexicana, pero sobre todas las cosas, es una muestra clara de uno de los puentes entre modernidad y tradición que finalmente resultaron en la conciliación entre funcionalismo y regionalismo, teniendo como resultado una verdadera arquitectura moderna mexicana.