Silla Attolini

1985
MEDIDAS

Similares entre sí, la Butaca y la Silla Attolini, comparten la idea del uso de los materiales casi al natural, el diálogo del tratamiento orgánico de la materia prima junto con lo ortogonal de un programa arquitectónico.

Diseñada para su casa propia, esta silla tiene referencias más personales de la vida del arquitecto. Attolini era un gran aficionado a los caballos, este diseño recuerda a las caballerizas y a las tramas de madera de los ranchos ecuestres, tal vez una silla pensada para este contexto, para sentarse a observar las escaramuzas. No es de extrañarse que además de utilizar pino natural, el arquitecto conserva los cortes y proporciones de las tablas casi intactos, para mostrar una austeridad y sencillez en el proceso; esto se complementa con el uso de la vaqueta natural, en este caso construida a partir de marcadas costuras en referencia directa a las sillas de montar y a las correas de toda la parafernalia ecuestre. Este mueble es un homenaje a la actividad hípica y a los caballos en sí pero en una silla que no es montar.

La Silla Attolini es un excelente despliegue de la destreza del arquitecto, que dentro de un cubo de tablas puede situar un cómo asiento, sólo con sutiles ángulos en el asiento y en el respaldo. Hay que notar el juego entre lleno y vacío que se proyecta desde la base casi perfectamente cuadrada. La silla muestra claramente su estructura y funcionamiento con ángulos y contrafuertes, pero da la sensación de una caja simple y de sólo líneas paralelas.


CADA UNO DE LOS CLÁSICOS MEXICANOS ES UN TESTIMONIO DE LA HISTORIA DEL DISEÑO EN MÉXICO

Clásicos Mexicanos es un proyecto llevado por el historiador del arte Aldo Solano Rojas, especialista en mobiliario moderno mexicano, curador de las exposiciones de la galería y encargado de la investigación histórica, y de Mónica Landa, comunicóloga interesada en la difusión de la cultura mexicana quien coordina cuidadosamente la producción de los facsímiles.

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