Silla Gala

1997
MEDIDAS

Las formas plásticas y de diseño se pueden interpretar como síntomas del clima social y económico de sus mismos momentos históricos. La Silla Gala es un ejemplo de esto, en el que la estabilidad y sobriedad de la década de los noventa se puede ver sintetizada en un mueble.

Agustín Hernández diseñó esta silla para su despacho, todo en sintonía con la búsqueda de un nuevo lenguaje en la arquitectura nacional, habiendo superado el estilo internacional, la integración plástica nacionalista y el movimiento moderno que uniformizó al mundo durante el siglo XX.

La Silla Gala es un sobrio diseño a partir de rejilla de metal, se trata de una composición prismática que funciona con o sin cojines, un mueble que también puede ser para exteriores así como par interiores. La base del mueble es una cruz de láminas gruesas metálicas que recuerda una hélice o una propela, se trata del momento más dramático de la composición y que dialoga directamente con los mástiles que sostienen el respaldo, casi una estrella tridimensional.

La Silla Gala fue producida en un inicio a muy baja escala, Clásicos Mexicanos produce por primera vez este asiento de manera seriada, un testimonio del diseño nacional que superó las fuertes referencias nacionalistas del siglo XX, una experimentación con materiales y gestos apuntando al futuro y al siglo XXI de México.


CADA UNO DE LOS CLÁSICOS MEXICANOS ES UN TESTIMONIO DE LA HISTORIA DEL DISEÑO EN MÉXICO

Clásicos Mexicanos es un proyecto llevado por el historiador del arte Aldo Solano Rojas, especialista en mobiliario moderno mexicano, curador de las exposiciones de la galería y encargado de la investigación histórica, y de Mónica Landa, comunicóloga interesada en la difusión de la cultura mexicana quien coordina cuidadosamente la producción de los facsímiles.

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